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Qué son.
Son roturas del
tejido muscular, más o menos extensas (la gravedad depende del área
afectada). Puede ocurrir en cualquier músculo, pero de cara a la
práctica de las artes marciales, la bestia negra en todas
aquellas en las que se dán patadas altas es la rotura de los musculos
de la cara interna del muslo (el famoso estirón). En la figura
se muestran los musculos candidatos más probables a sufrir roturas. En
cuanto a disciplinas, los practicantes de Karate, Tae Kwon Do, y
estilos similares son los más propensos.
Síntomas.
Dolor repentino, agudo e
intenso (cualquiera que lo haya sufrido alguna vez lo identifica
inmediatamente: parece una puñalada), localizado en un punto muy
concreto. Desde el momento en que se produce resulta muy doloroso,
cuando no imposible, hacer cualquier movimiento con ese músculo.
En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor es la única señal. En
casos más graves (desgarro de todo un músculo), se produce también un
hematoma bastante aparatoso, debido a la hemorragia interna. Si el
dolor es muy intenso puede aparecer un componente de shock, con
mareo y sudor frío, pero esto es menos frecuente.
Qué los causa.
Causas directas:
Las causas generales son contracciones violentas del músculo, o
estirones súbitos y bruscos. También se puede producir cuando se
somete a éste a una carga excesiva cuando está fatigado o no se ha
calentado lo suficiente. Los músculos que han sufrido recientemente
lesiones de cualquier tipo, que aún no están curadas del todo, tienen
también bastantes posibilidades de sufrir una rotura. Causas externas,
como golpes o caidas, también pueden originar esta lesión.
Causas indirectas:
La sudoración origina pérdida de líquidos y sales en el organismo. Los
músculos van perdiendo elasticidad al perder hidratación, por lo que
tras un ejercicio prolongado aumentan las probabilidades de sufrir
tirón.
Otro factor que aumenta las posibilidades es tener agujetas. Si no se
calienta lo suficiente como para "fundirlas", el musculo tiene en su
interior pequeños cristales de ácido láctico, lo que en la práctica
resulta como tener alfileres dentro del músculo. Un movimiento
que en condiciones normales (músculo sin agujetas) no causaría
problemas, puede hacer que estos cristales corten pequeños haces de
fibras. Puede ocurrir en todo el cuerpo, pero principalmente lo sufren
los abdominales inferiores (en especial, al día siguiente de una
sesión particularmente intensa de flexiones).
En Artes Marciales:
Lo dicho anteriormente se refiere a roturas musculares en general, y
pueden suceder en cualquier músculo del cuerpo. Referente a los
músculos de las piernas antes indicados, hay dos causas principales:
- Mal entrenamiento de la
elasticidad.
- Intentar dar patadas laterales
o circulares lo más alto posible, sin tener en cuenta nuestras
limitaciones físicas.
Esto se explica con más detalle al
final de la página, al hablar de la prevención y lo que no se debe
hacer.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios y convalecencia.
Mucha gente, si el estirón no es
muy doloroso, se limita a interrumpir el entrenamiento por ese día
(incluso algunos continuan la clase). Esto es una "machada" que no
tiene sentido. Un estirón mal curado puede hacerte perder en 5 minutos
la elasticidad conseguida con mucho esfuerzo durante meses de
entrenamiento. Y además queda una lesión mal curada, que puede
repetirse más adelante. Es mejor "perder un poco de tiempo" en el
momento, y tomarse el descanso necesario, antes que echar a perder
muchos meses de trabajo. Esto es lo que hay que hacer:
- Lo primero de todo, aplicar
hielo sobre la zona dolorida. A veces no es posible tener hielo en
el gimnasio, por lo que se tratará de enfriar el músculo lo mejor
posible (toallas empapadas en agua fría, una lata de refresco si hay
una máquina dispensadora, lo que sea... lo más frío que se
encuentre). Esto reducirá la inflamación y disminuirá o cortará la
hemorragia si existe. Ha de mantenerse el frío durante unos 10 o 15
minutos.
- Colocar un vendaje compresivo
alrededor del muslo y hasta la ingle. En todos los gimnasios debería
de haber un botiquín, y contener vendas elásticas (las que no se
estiran no sirven). Después de unos 20 minutos se quita el vendaje,
se deja descansar 5 minutos, y se vuelve a poner.
- No se debe aplicar calor. Esto
aumenta la hemorragia.
En estirones leves (la grán
mayoría) esto es suficiente. Además, por supuesto, de reposar al menos
una semana, antes de reanudar el entrenamiento (y por supuesto,
abstenerse de dar patadas altas en un par de semanas más). No hay que
tener prisa por entrenar al día siguiente, a la larga se ahorra tiempo
y problemas con un descanso que permita la curación. El que puedas
salir por tu propio pié del gimnasio, 20 minutos después del estirón,
no significa que no haya pasado nada.
Los casos más graves son muy fáciles de identificar: la persona
lesionada no puede ni caminar, y el dolor apenas se reduce después de
usar el hielo y las vendas. Esto ya sale del ámbito de estas páginas:
manteniendo el vendaje y procurando no mover ni tocar la zona
dolorida, se debe acudir al médico. De entrada se puede anticipar que
la recuperación será larga, así que conviene tomarselo con calma y
obedecer las instrucciones que dé el traumatólogo.
Aunque no se llegue al extremo de no poderse mover, si 24 horas
después continúa la inflamación y el dolor fuerte, conviene ir al
médico (atención: dolor fuerte. Es normal tener la zona
ligeramente dolorida durante un par de días).
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
- Los momentos más delicados son
al comienzo y al final de las clases. Al principio, porque el
músculo aún no se ha calentado lo suficiente. Al final, porque el
cansancio y la deshidratación pasan factura.
- Siempre hay que calentar bien
antes de comenzar el entrenamiento. Y no se deben practicar patadas
circulares o laterales justo después de calentar. Conviene empezar
con otras técnicas para que el movimiento lleve a los músculos al
punto óptimo.
- En frio, no se debe intentar
lanzar patadas de estos tipos buscando la mayor altura posible.
Además, eso de buscar "patear la cara del contrario" debe reservarse
para el gimnasio, para pulir la técnica y aumentar el control y el
equilibrio. En una situación de defensa personal callejera, es más
práctico limitarse a patear rodillas (¡y más efectivo!). No tiene
sentido dejar K.O. al agresor rompiendose una pierna.
- Un fallo común entre novatos es
que después de practicar elongaciones (entrenamiento de elasticidad,
normalmente hecho al final de las clases), y asombrados por tener
las piernas abiertas casi 180º, cuando se levantan piensan: "voy a
patear, a ver hasta donde llega la patada, ¡tiene que quedar de
cine!". Lo que queda de cine es el aullido de dolor que lanzan al
rasgarse los músculos del muslo. Una cosa es ir abriendo las piernas
milímetro a milímetro, durante varios minutos, y otra patear de
golpe. Además, después del estiramiento forzado mientras se hacen
elongaciones, el músculo está más frágil que un papel de fumar.
- Si se suda mucho, conviene
beber algo durante la clase (mejor si son bebidas isotónicas), para
mantener la hidratación.
- Por último, pero no menos
importante, practicar las técnicas correctamente. Existe una
forma correcta de pegar ciertas patadas, y para eso se vá al
gimnasio, para aprenderla. Es mejor pegar patadas bien, aunque
bajas, que no forzar la posición para que suban más alto, y hacerlas
mal.
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Qué son.
En la unión de todas las articulaciones del cuerpo existen los
llamados ligamentos, una especie de cordones fibrosos que unen
los huesos entre sí y dan estabilidad a las articulaciones. La lesión
de estos ligamentos se denomina esguince. Un esguince se
produce al estirar o forzar en exceso los ligamentos, lo cual puede
ocurrir cuando la articulación sufre un golpe o una torsión forzada.
En la figura se muestran las zonas más predispuestas a sufrir
esguinces (tobillos, rodillas y muñecas, además de las articulaciones
de los pulgares de manos y pies). Ningún arte marcial está libre de
esta lesión. La causa específica puede ser muy variada, pero hay dos
grupos: a consecuencia de golpes (pulgares de manos y pies,
principalmente) y a consecuencia de torsiones (muñecas, rodillas y
tobillos).
Síntomas.
Dolor intenso en la articulación,
que suele impedir casi por completo el movimiento de la misma.
Inflamación de la zona afectada. Se distingue fácilmente de una
luxación o fractura (que se pueden producir por las mismas causas) ya
que no aparece deformidad en la articulación: aparte de la hinchazón
el aspecto sigue siendo normal. Puede aparecer un hematoma si se ha
roto algún vaso sanguineo, pero es menos frecuente.
Qué los causa.
La causa es siempre estirar el
ligamento más allá de su límite de elasticidad. Si se fuerza la
articulación a un movimiento que vá más allá de su límite normal, lo
primero que se resiente son los ligamentos. De todas las causas que se
listan a continuación, el que se produzca un esguince, una luxación, o
una fractura, es simplemente cuestión de intensidad.
Practicando artes marciales, lo más frecuente es:
- Los dedos de los pies pueden
esguinzarse al dar un golpe con el pié descalzo, si por accidente
recibe el impacto el dedo.
- Tobillos y rodillas sufren en
barridos y al lanzar patadas, si la técnica no se ejecuta
correctamente. En especial, una patada circular mal hecha, sin girar
el pié apoyado en el suelo, puede esguinzar los ligamentos de la
rodilla. También a consecuencia de un salto o una caida puede uno
torcerse un tobillo violentamente, causando el esguince.
- Un puñetazo mal dado (en un
estilo "duro") es tan capaz de provocar un esguince de muñeca, como
forzar en exceso una llave (en un estilo "suave").
- Los pulgares de las manos están
muy expuestos: si se hace combate y en ataques o defensas no se
cierra bien el puño, dejando el pulgar "flojo", basta un roce
desafortunado para provocar el esguince. También, si se practica un
agarre y el contrario se libera con demasiada fuerza o no le tenemos
bien sujeto, la articulación del pulgar se puede retorcer.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
No es muy complicado: aplicar frío
(si se dispone de hielo, mejor). A continuación poner un vendaje
compresivo (con una venda elástica) en la articulación afectada.
Inmovilizar lo mejor posible, e ir al médico para que haga un
diagnóstico exacto del alcance de la lesión.
Es importante actuar rápido e ir al médico, aunque no duela
demasiado y la articulación se pueda mover ligeramente. Un esguince
mal tratado puede hacer perder movilidad en la articulación. Además,
los ligamentos quedan debilitados y se aumenta el resgo de repetir la
lesión pasado un tiempo.
En el caso de las rodillas, la situación es especialmente grave, ya
que es una articulación muy compleja: uno de los músculos del muslo
que llegan a la rodilla (llamado vastus medialis) se deteriora
rápidamente a partir de las 6 horas posteriores a la lesión; el resto
de los músculos del muslo empiezan a estropearse a partir de 24 o 36
horas. Por supuesto, un pequeño esguince no causa estos problemas de
deterioro muscular, pero es el médico quien ha de decidirlo.
Un aspecto curioso de los esguinces es que se suelen producir a pares,
con algunos días de diferencia. Es decir, si nos esguinzamos el
tobillo derecho, hay muchas posibilidades de que algunos días después
ocurra lo mismo con el izquierdo. El motivo es sencillo, y solo les
ocurre a los impacientes: cuando alguien vuelve a entrenar sin estar
bien curado, para evitar dolores en el miembro lesionado, tenderá a
hacer trabajar más al opuesto. Esto solo lo evita el sentido común y
el esperar a curarse bien de las lesiones, antes de volver a entrenar.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
La gran mayoría de las lesiones se
pueden evitar calentando bien y ejecutando las técnicas correctamente.
- Calentamiento:Es lamentable,
pero en la mayoría de los gimnasios no se hace un calentamiento
suficiente de las áreas mas susceptibles de sufrir esguinces. En
muchos sitios, las clases de artes marciales duran una hora, y
practicar un calentamiento completo podría ocupar entre 20 y 25
minutos. Por ello se tiende a "abreviar", limitandose a girar un
poco muñecas, rodillas y tobillos, antes de pasar a otra cosa.
Si los alumnos tienen menos de 18 o 20 años, eso suele ser
suficiente, ya que a esa edad el cuerpo tiene, en general, una buena
elasticidad en las articulaciones. La responsabilidad es de los
profesores, que en función de la gente que tiene en sus clases, y de
las características del estilo de lucha practicado, han de decidir
si es conveniente hacer un calentamiento más completo en esas zonas,
y decidir los ejercicios a realizar.
- Ejecución correcta de
técnicas:Dar un puñetazo con la muñeca floja es la mejor manera de
hacerse un esguince, o incluso dislocarsela. Dar una patada,
descalzos, con la punta de los dedos, tiene resultados "excelentes"
sobre la integridad del pulgar del pie. Podría seguir la lista, pero
no es necesario: Todas las técnicas tienen dos formas de hacerse: la
correcta y la incorrecta. Con la primera no te lesionas. Es así de
simple.
Un último consejo: para aquellos
que ya han sufrido un esguince, al volver al entrenamiento y durante
una temporada, es muy recomendable usar un vendaje compresivo durante
las clases, o muñequeras, rodilleras o tobilleras. El vendaje
preventivo es la mejor manera de que no se vuelva a reproducir la
lesión.

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Qué son.
Aunque se trata de dos problemas
diferentes, las causas son similares, y lo que se puede y debe hacer,
tanto para prevenir como para efectuar los primeros auxilios, es
bastante parecido. Por tanto se tratan conjuntamente en esta página.
No me extenderé en las definiciones. Ya sabemos lo que son:
- Luxaciones (dislocaciones):
salida de un hueso o articulación de su asiento.
- Fracturas: rotura o
astillamiento de un hueso.
Síntomas.
En las luxaciones se
sienten fuertes dolores, y suele haber una hinchazón visible. El que
la sufre se vé incapaz de realizar cualquier movimiento de la
articulación o, al menos sufre una limitación de movimiento de la
zona. En las más graves se evidencia una posición antinatural de la
articulación.
Las fracturas a veces no son visibles (hay que recordar que si
el hueso se astilla, aunque no se separe en dos fragmentos,
técnicamente es una fractura y la gravedad es la misma). Habitualmente
se precibe el crujido al producirse. Hay dolor intenso en la zona, y
se producen hematomas. La zona se hincha, deforma y queda
inmovilizada. Si la fractura es abierta (el hueso rompe la
carne y sale al exterior), nos encontramos además con herida y
hemorragia.
Qué las causa.
Una mala caida puede resultar en
luxación o fractura. En particular, las luxaciones pueden
producirse por movimientos bruscos y, en las artes marciales donde se
practican técnicas de agarre (llaves), una mala ejecución o un exceso
de entusiasmo por parte del practicante, puede lesionar al contrario.
Las fracturas pueden producirse por golpes, por fatiga y por
sobrecarga (ojo al levantar pesas o cargar con un compañero).
Las luxaciones más frecuentes se producen en el hombro, el codo, la
rótula y la muñeca. También en los dedos del que ejecuta una técnica
de mano incorrectamente. En cuanto a las fracturas, en tanto que son
accidentes, no existe una zona especial: se puede romper cualquier
hueso. De todas formas, en estilos de contacto o en aquellos donde se
practican barridos, los huesos del antebrazo y los de la pierna son
los más expuestos a recibir golpes que causen fracturas, y los
dedos de manos y pies al dar golpes de forma incorrecta. Si se
practica contacto pleno, las costillas, la nariz y la mandíbula
también corren un riesgo especial.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios y convalecencia.
En ambos casos es muy poco lo que
se puede hacer: La norma general es inmovilizar lo mejor posible y
acudir a un hospital de urgencias, a toda velocidad. A
continuación, una pequeña lista de consejos adicionales:
- Hielo (o algo frío, en
general): Debe aplicarse sobre las luxaciones. No debe
aplicarse en las fracturas.
- Si tras una luxación, el hueso
vuelve por sí mismo a su lugar, aplicar un vendaje compresivo suave
(NO apretado).
- No se debe intentar
recolocar una luxación o una fractura. Jamás se debe frotar.
- No se deben aplicar pomadas o
geles (no se debe tocar la zona). En cuanto a sprays tipo reflex,
jamás deben usarse sobre una herida (fractura abierta), y dada la
gravedad de estas lesiones, son poco menos que inútiles en fracturas
cerradas o luxaciones. Sin embargo puede ayudar al lesionado
"psicológicamente" (son lesiones muy traumáticas, y el lesionado
tiene la sensación de que "le ayuda algo"). De cualquier forma, la
mejor ayuda psicológica es que el lesionado vea que la situación
está controlada y que hay alguien que sabe qué hacer. Lo mejor es
evitar también los sprays.
- "Despejar el campo". No sirve
de nada que toda la clase esté encima intentando ver qué ha pasado.
Esto tiene que ver con lo dicho en el punto anterior.
- Si en una luxación, la
articulación sigue desencajada, no comprimir. No intentar moverla.
Inmovilizar lo mejor posible en la posición en que haya quedado. Si
se produce en la muñeca o la rodilla, mantenerlas elevadas.
- En una fractura, no
cargar la más mínima presión. Si hay una deformación evidente, no
aplicar vendajes en esa zona: inmovilizar el miembro por otra parte.
- En las fracturas abiertas,
sujetar un apósito sin hacer presión sobre la herida, inmovilizar y
llevar al hospital. Mantener la zona herida lo más elevada posible
(siempre a una altura mayor que la del corazón).
- Algo bueno que tiene el Dojo:
siempre será fácil encontrar algo con que entablillar (bastones,
tonfas...) y con que sujetar (todo el mundo tiene un cinturón que
sirve para atar). No poner inconvenientes ni ser mezquinos: si tu
cinturón queda irrecuperable o se pierde en el hospital, un trozo de
tela siempre vale menos que un compañero.
- La mejor forma de inmovilizar
una pierna fracturada, es atarla a la pierna sana por varios puntos.
- Lo más grave: espalda y cuello.
Dejar a la persona donde esté, y abrigarla (hay muchas toallas en el
vestuario para echarselas por encima). No mover en absoluto al
accidentado. Llamar a una ambulancia.
- Fracturas por astillamiento:
Normalmente se produce una grieta a lo largo del hueso, sin que éste
llegue a romperse. Aunque el miembro se vea entero y la persona
pueda moverlo, el dolor es intenso. No se debe tratar con ligereza.
Es mejor que el médico diga que se trata de una falsa alarma, en
lugar de que uno o dos dias después el hueso acabe de romperse.
En cuanto a la convalecencia:
Tener mucha paciencia. El periodo de convalecencia es relativamente
corto en las luxaciones, para reanudar una actividad
normal-sedentaria. Pero para volver al gimnasio es otro tema... No se
debe volver a entrenar hasta completar la rehabilitación, de lo
contrario se producen recaidas. Una articulación dislocada es un
punto débil, y el primer lugar donde se producirá otra luxación.
Si se convierte en un problema crónico, los ligamentos se deforman y
basta un movimiento rápido para que se vuelva a dislocar. Conozco a
gente que ha tenido que abandonar la práctica de las artes marciales
por este motivo, de modo que, una vez más, paciencia y seguir al pié
de la letra los consejos del médico. Es útil indicarle que practicas
un arte marcial, para que lo tenga en cuenta en la rehabilitación
(fechas de "baja", ejercicios a realizar...).
Un consejo "no médico": Si por desgracia
tienes ya un problema de luxaciones crónicas, pero no quieres
abandonar la práctica de artes marciales, no desesperes. Siempre te
quedará el Tai Chi; incluso puede ayudar a tu recuperación.
Con las fracturas, de la necesidad se hace
virtud: no se puede ir al Dojo con escayola. Después, durante una
larga temporada, se puede entrenar pero está contraindicado practicar
bloqueos o cualquier técnica que incida directamente sobre la zona
fracturada.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
En principio no hay prevención que
valga. Por definición, se trata de accidentes. De modo que casi todo
lo que sigue son simplemente consejos generales para no accidentarse
en el Dojo:
- Los bloqueos de antebrazo han
de practicarse con suavidad al principio, incrementando la dureza
del contacto progresivamente, para lograr un endurecimiento gradual.
- Las técnicas "de luxaciones" no
se llaman así por capricho. El objetivo en un combate real es causar
una dislocación al adversario, de modo que han de practicarse con
prudencia y teniendo cuidado de que la técnica sea correcta. Hay que
hacer ejercicios para aumentar la flexibilidad de las articulaciones
y la resistencia de los ligamentos.
- Cuidado con las patadas al
cuerpo: si se golpea el codo del contrario, se puede conseguir: una
fractura en la espinilla (el atacante), una dislocación del codo (el
defensor), o ambas cosas. Y probableente ambos se lo merecerán (uno
por atacar descuidadamente, y otro por defenderse mal). Insisto en
que ser "técnicamente correcto" evita accidentes.
- La mejor forma de mantener el
cuello y la espalda a salvo es aprender a caer.
- Las fracturas por fatiga se
previenen evitando sobrecargas. Poniendo un ejemplo, una muchacha de
40 Kg de peso puede voltear sobre su espalda a un hombre de 90 Kg,
pero existe una técnica correcta para hacerlo. No tiene
sentido que intente levantarlo a base de fuerza bruta, porque no es
ni grande ni fuerte. Este tipo de actividad causa muchas fracturas
por sobrecarga, de modo que volvemos a lo ya dicho: Técnica correcta
ante todo.

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Qué son.
Se trata de la contracción
involuntaria de un músculo. Sus carácterísticas son:
- Se producen de forma espontánea
e inconsciente.
- La contracción es permanente.
El músculo no se relaja y queda contraido.
- A diferencia de la contracción
voluntaria del músculo, es dolorosa.
En general no se trata de una
lesión grave, pero es francamente molesta, y cuando se produce impide
entrenar durante varios días.
Síntomas.
Además del dolor persistente en el
músculo, al tacto se le nota endurecido y tenso. El dolor no es agudo,
pero es constante. A veces al cambiar de posición se calma
ligeramente, pero nunca desaparece del todo. Según el músculo concreto
donde se produzca, puede haber dificultades para moverse con
naturalidad.
Qué las causa.
Por regla general, sobreesfuerzo
del músculo o agotamiento por un ejercicio intenso sin suficiente
tiempo de recuperación (por ejemplo, entrenar varias horas,
intensamente y a diario: los músculos no tienen tiempo de recuperarse
del esfuerzo, y cualquier sobrecarga provoca la contractura).
El lugar donde se sufren más frecuentemente es en los músculos de la
espalda. Es raro (aunque no imposible) se se dén en otros lugares.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
Son muy simples. El objetivo
principal es relajar el músculo:
- Aplicar calor en el músculo
afectado. Si no se dispone de una fuente de calor, otra persona (o
uno mismo, si es capaz de alcanzar el músculo afectado) puede
aplicar calor frotandose energicamente las manos y, a continuación,
apretando ligeramente las palmas sobre el músculo.
- Hacer estiramientos suaves,
sin forzar ni rebotar.
- Masajear la región muscular
lesionada. Puede hacerse "en seco" con cuidado, pero lo ideal es
tener en el botiquín algo de aceite para masajes, o incluso una
pomada calmante (es una ayuda extra).
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
- No sobreesforzarse: respetar el
periodo de descanso necesario entre dos sesiones de entrenamiento.
- Evitar los incrementos bruscos
de intensidad en ejercicios que requieran fuerza muscular. Nada de
tonterías si se levantan pesas.
- Calentar adecuadamente antes de
entrenar.
- Si se producen contracturas
crónicas, es señal de que tras sufrir una, no se ha dejado un
periodo de rehabilitación suficiente. En principio no se debería
levantar peso en varios días, después de sufrir una contractura.
- Es muy conveniente, en especial
si se producen en la espalda, acudir a la consulta de un masajista
para unas cuantas sesiones. Posteriormente, seguir recibiendo (o
dandose uno mismo) masajes con regularidad. Con esto se evitan las
recaidas.

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Qué son. Qué las causa.
Al ejercitar un músculo por encima
del nivel de esfuerzo al que está acostumbrado, o al volver al
gimnasio tras un periodo sin ejercitarse (por ejemplo tras unas
vacaciones), los músculos producen ácido láctico como producto de
deshecho. Al enfriarse el músculo tras el entrenamiento, este líquido
se solidifica mezclado entre los haces de fibras musculares (toma la
forma de agujas pequeñas, y de ahí el nombre de agujetas).
El resultado es doloroso, cuando se vuelve a mover el músculo
(normalmente a las 12 o 24 horas después del entrenamiento). En casos
especialmente graves se pueden producir microdesgarros
musculares.
Síntomas.
Dolores musculares y dificultades
para realizar recorridos completos del movimiento de alguna
articulación (por ejemplo, si se producen en los biceps, a veces es
imposible estirar el brazo completamente). Si se producen
microdesgarros, el dolor puede ser intenso (tipo "pinchazo").
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
Si no se hace nada al respecto,
desparecen alrededor de una semana después. Si las molestias son
soportables, reanudar el entrenamiento ayuda, ya que se vuelven a
fundir los cristales de ácido láctico. Sin embargo, la nueva sesión de
ejercicio ha de ser de intensidad moderada, para evitar que al dia
siguiente sean peores aún.
Los masajes suaves y los baños en agua caliente son de bastante ayuda.
Si el dolor es muy intenso es mejor tomar algún calmante-analgésico.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
Si no estás en forma, evitar que
las primeras sesiones de entrenamiento sean muy intensas. En general,
evitar los aumentos bruscos de intensidad del ejercicio, estés en
forma o no.
A diferencia de otras lesiones, el calentamiento no tiene efecto de
cara a evitarlas o disminuirlas. Hay personas tan en baja forma que
solo el calentamiento ya les producirá agujetas.

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Qué es. Qué la causa.
Una forma de explicarlo sin
tecnicismos médicos, es que el cerebro se encuentra dentro del cráneo
"flotando" en un líquido que llena el espacio entre cerebro y hueso. A
consecuencia de un impacto directo en la cabeza, ya sea al recibir un
golpe o por una caida, el cerebro golpea contra las paredes del
cráneo. Según la intensidad del golpe se puede incluso perder el
conocimiento.
Síntomas.
Hay diversos grados de traumatismo
craneoencefálico (es el nombre técnico de la conmoción). El más
frecuente es el leve, aunque pueden ser de diversa gravedad.
Conmoción leve:
- Ligera pérdida del
conocimiento, que no suele ser mayor de un minuto. En algunos casos
es tan breve que el lesionado no parece haber quedado inconsciente
en ningún momento.
- Palidez.
- Pérdida de equilibrio.
- Dolor de cabeza.
- Embotamiento sensorial
("atontamiento"). Durante unos instantes puede no reconocer a la
gente ni saber dónde está.
- Descoordinación motriz.
- En ocasiones, nauseas.
Casos graves:
Sin entrar en detalles, ya que es el médico el que ha de evaluar el
alcance del traumatismo, pueden sufrirse problemas neurológicos,
parálisis de los miembros, amnesia, problemas de visión, alteración
del pulso y la tensión, y problemas con la respiración.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
Si el lesionado queda
inconsciente, comprobar que no tiene obstáculos para respirar. Hay que
acostarle, con la cabeza ligeramente elevada (mejor apoyada en un
cojín o un bulto de ropa o toalla). Ir al hospital lo antes posible.
Incluso en los casos leves, donde el lesionado puede moverse por su
propio pié, conviene hacer una visita al médico, para que haga un
reconocimiento y poder detectar si existe algún problema que al
principio podría pasar desapercibido (lo de quedarse inconsciente, y
unos minutos después levantarse fresco como una rosa y dispuesto a
pelear contra varios enemigos, solo pasa en las películas: lo real es
que el cerebro ha recibido un golpe, y hay que tener cuidado).
Después de tratar la conmoción, hay que comprobar que no existen otras
lesiones (de cualquier otro tipo), que en el momento se han pasado por
alto. También hay que dejar pasar unos días antes de reanudar el
entrenamiento, hasta que el lesionado esté seguro de que se encuentra
en buen estado físico y mental.
Algunas consecuencias de la conmoción pueden quedar ocultas y no
aparecer hasta días después, al reanudar el entrenamiento. Hay que
recomenzar con suavidad y vigilando cómo responde el organismo durante
los primeros días.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
Si se entrena con sentido común no
debería de producirse este típo de accidente. Se supone que en la
práctica cotidiana no se practica contacto pleno. Muchas artes
marciales de competición prohiben expresamente dar golpes en la cabeza
(karate) o utilizan cascos (tae kwon do). Sin embargo, si practicas
competición, es un riesgo que corres. Por supuesto, en los deportes de
contacto pleno (boxeo, full contact) los golpes en la cabeza están
garantizados, pero ya hay médicos preparados. En estas páginas solo
hablamos de accidentes en el entrenamiento normal.
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- Tendinitis - Desgarros de Tendón -
Qué son. Qué los causa.
Los tendones son los tejidos que
unen el músculo al hueso. La inflamación de un tendón es la
tendinitis, mientras que lo llamado desgarro es la rotura
del tendón. Cuando se inflama el tendón y la vaina que lo recubre y
protege, se habla de tendovaginitis. Siempre se trata de una
lesión grave.
El origen de todos estos problemas suele reducirse a haber forzado en
exceso un tendón tras un calentamiento insuficiente o inadecuado. Como
caso especial, el tendón de aquiles sufre especialmente ante golpes o
torceduras del tobillo.
Síntomas.
Tanto en la tendinitis como en la
rotura de tendón, se nota un dolor fuerte al tocar o mover la zona (en
el caso de rotura es particularmente agudo). Si es tendinitis se nota
una ligera inflamación, que se convierte en una hinchazón muy rápida y
más llamativa cuando se trata de desgarro. De hecho la única forma de
distinguir ambas lesiones es la intensidad del dolor (fuerte y
persistente en la tendinitis, agudo en el desgarro), y que si es
tendinitis, el lesionado puede mover por si mismo la zona lesionada,
aunque le duela (si es rotura no puede moverla). No aparecen
hematomas, salvo que haya sido a consecuencia de un golpe que haya
roto, además, algún vaso sanguíneo.
Si es el tendón de Aquiles el afectado, aparece una cojera inmediata y
es imposible ponerse de puntillas.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
Para ambas lesiones: tratar de no
hacer movimientos que afecten a la zona lesionada.
En la tendinitis, aplicar frío en el momento de producirse, y cuando
el dolor haya disminuido, aplicar calor en la zona. Se ha de acudir al
médico para que evalúe la lesión y recete analgésicos y
antiinflamatorios. En ocasiones especialmente graves es necesario
pasar por el quirófano, por ello la visita al médico es imprescindible
y no hay que automedicarse, ni aunque no se trate de la primera vez
que ocurre y aún nos queden medicinas "de la vez anterior".
Hay que seguir al pié de la letra las intrucciones del médico. Si se
agrava o se producen complicaciones, el periodo de recuperación será
extremadamente largo (en ciertos casos puede obligar a abandonar el
deporte).
En el caso de desgarro de tendón, ha de aplicarse frío y un vendaje
compresivo no muy apretado. La zona lesionada debe mantenerse elevada,
y se ha de ir al hospital sin perder un momento. Cuanto más se tarde
en tratar, más larga y difícil será la recuperación.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
Parece una tontería, pero lo único
que evita que se produzca esta lesión tan grave es calentar
adecuadamente. Ni más, ni menos.
En ocasiones se puede producir tendinitis a consecuencia de una mala
postura mientras se ejecuta una técnica. Sin embargo, esto es algo que
no debería ocurrir, ya que por regla general, lo primero que se ha de
aprender en el Dojo es a mantener una postura adecuada.

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Qué son.
Creo que no es necesario dar
demasiadas explicaciones... El que no haya sufrido un calambre en
alguna ocasión, verdaderamente es un caso único. Técnicamente, un
calambre es un espasmo muscular involuntario (habitualmente una
contracción). A diferencia de las
contracturas, el calambre es ocasional, no permanente.
Normalmente no tiene ninguna gravedad, aunque puede ser muy doloroso.
Los gemelos y la cara trasera del muslo son las zonas más susceptibles
de sufrir calambre.
Síntomas.
Dolor muy intenso y localizado en
un músculo concreto.
Habitualmente la tensión muscular es perceptible al tacto ("duro como
una piedra"), y en muchas ocasiones resulta imposible mover el músculo
hasta que el calambre no remite.
Qué los causa.
Suele producirse cuando se produce
alguna de estas condiciones, normalmente más de una a la vez:
- Sobreesfuerzo del músculo.
- Ejercicio muy intenso y
prolongado. El calambre se produce cuando el músculo empieza a
llenarse de toxinas y deshechos, y comienza a quemar oxígeno con
dificultades.
- Perdida de sales minerales
(principal causa de los calambres que ocurren tras entrenar durante
un rato largo).
- En ciertos casos, si hay
problemas circulatorios o de irrigación del músculo, ya sea por
lesión, por mantener mucho tiempo una postura que corte la
circulación en algún punto, u otras causas fisiológicas.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
- Interrumpir la actividad.
Normalmente, el propio calambre obliga a detenerse.
- Masajear el músculo. Se suele
notar un cierto alivio al apretarle con fuerza.
- Tratar de estirar el músculo,
ayudandose con las manos si es preciso (moviendo la articulación más
próxima). Relajarlo un instante, y seguir tratando de estirar.
- Cuando el calambre remite,
ponerse en movimiento con suavidad, de forma que el músculo trabaje.
Si nos inmovilizamos se puede repetir.
- Refrescar con agua fría suele
ayudar.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
A veces son difíciles de evitar,
en especial los que se producen tras un tiempo de entrenamiento, por
acumulación de toxinas. En general un calentamiento correcto sirve
para que no se produzcan. También es conveniente tener cuidado con las
posturas. Algunos calambres en las pantorrillas se producen tras estar
un rato en posición arrodillada, en el periodo de concentración ("mokuso")
al principio y al final de las clases, que se practica en algunos
estilos (esto ocurre especialmente cuando la persona no está
acostumbrada a sentarse sobre los talones).

|
Qué son. Qué las causa.
Son lesiones por rotura de la
piel. Hay tres causas principales: por golpes (p.e. una ceja partida
por un puñetazo), por incisiones o cortes (en aquellos estilos donde
se usan armas), y por abrasión (nudillos despellejados al golpear un
saco, roce violento con la tela del traje o contra el suelo...).
El nivel de gravedad es muy variable, desde la nula gravedad de unos
nudillos "pelados" (a lo sumo es una molestia) al extremadamente grave
de un corte profundo con hemorragia abundante que puede causar un
sable.
Síntomas.
Aparte de la evidencia de la
herida, el dolor suele ser importante (en caso de rozaduras es similar
al de una quemadura). Es casi seguro que habrá hemorragia, y si la
herida es profunda se vé la separación de los bordes de la misma.
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
Debe limpiarse la herida con una
gasa empapada en agua oxigenada (no con algodón, ya que suelta
pelillos en la herida). Al perder la protección de la piel se puede
infectar, de modo que después del agua oxigenada hay que limpiar con
antisépticos (mercromina, yodo...). Si sangra se deben aplicar
compresas con agua oxigenada, y vendar la zona (si la herida es muy
pequeña bastarán tiritas). Si la hemorragia es abundante hay que usar
vendas elásticas con cierta presión. Los torniquetes están
contraindicados (el profesor o alguien del gimnasio debería saber
comprimir una vena para disminuir la hemorragia).
Según la gravedad de la herida, los primeros auxilios serán
suficientes o, por el contrario, será necesario acudir al hospital
para aplicar suturas. En casos de heridas profundas con hemorragia
abundante, hay que mantener la zona herida a una altura superior a la
del corazón, hasta que se llegue al hospital.
En las heridas por abrasión, cuando se comienza a curar, no se deben
arrancar las costras. Si se arrancan es posible que quede cicatriz, y
además se retrasa la curación.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
En aquellos estilos en los que hay
contacto, siempre se deberían de usar protecciones. Lo mismo al
entrenar con saco o punching-ball o accesorios similares.
Si se utilizan armas, la única recomendación posible es entrenar con
muchísimo cuidado.

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Qué son. Qué las causa.
Una contusión es el
aplastamiento y rotura de vasos sanguíneos de un músculo, generalmente
a un nivel superficial (cercano a la piel). La causa es siempre un
golpe violento. La gravedad depende en su mayor parte de dónde
se ha recibido el golpe.
No hay que confundir contusión con hematoma. Este último es el
síntoma visible, la coloración morada de la piel a causa del derrame
de sangre interno, y puede ser causado por una contusión o por una
lesión de otro tipo (una fractura y luxación, un desgarro muscular,
etc...).
Síntomas.
Se nota tensión en el músculo y en
la piel, y el dolor suele ser intenso. A veces se produce hematoma,
pero no siempre (depende de la profundidad a la que estén los vasos
sanguíneos rotos y del volumen de la hemorragia). En cualquier caso,
antes de la aparición de los síntomas, ya te habrás dado cuenta de que
has recibido un golpe. Vamos, creo yo...
Qué se debe hacer cuando ocurre:
Primeros auxílios.
Aplicar frío (pero no hielo). A
veces es conveniente aplicar un vendaje compresivo, pero no debe
mantenerse durante mucho tiempo (unos 20 minutos. Si es necesario,
tras ese tiempo se afloja el vendaje y 5 minutos después se vuelve a
poner).
Después de lo anterior, aplicar una pomada antiinflamatoria y
antidolorosa, si no hay lesión en la piel. También se puede aplicar
algún producto en spray (tipo Reflex), pero siempre en el caso
de que no haya heridas o abrasiones.
Si la contusión es importante y se produce en una pierna, habrá que
mantenerla en alto, a ser posible durante algunas horas.
No se debe dar masaje ni frotar.
La prevención: Cómo evitar que nos
ocurra.
Es muy difícil. Resulta imposible
predecir cuando se vá a recibir un golpe. Unicamente aquellos estilos
donde no se practique contacto alguno están relativamente a salvo de
contusiones. Pero en otros, aunque no se practique combate libre (como
en ciertos estilos tradicionales de Karate), algunas de las técnicas
de entrenamiento para endurecer antebrazos y espinillas pueden
provocar contusiones ligeras.

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- Ojos - Nariz - Dientes - Labios -
Mandíbula -
La cara es el punto más sensible y
vulnerable en el caso de recibir un golpe. Los deportes de contacto
pleno son los más susceptibles de acabar con la cara "tocada", pero no
son los únicos
(te puedes romper la naríz al caer al suelo de frente, por ejemplo).
En otras páginas se tratan específicamente los tipos de lesiones
genéricos: contusiones, heridas, fracturas, etc... de modo que en ésta
página solo se hacen unos comentarios adicionales, para el caso de que
la lesión se produzca en el rostro.
Ojos.
Si el golpe se recibe cerca del
ojo, y es lo bastante fuerte, tendremos un bonito color morado
duante unos días. No es más que una contusión y no tiene más
complicaciones. Pero si el golpe se recibe en el ojo,
siempre hay que considerarlo grave. Aunque sea un tópico, son dos ojos
para toda la vida.
Si el lesionado se queja de dolor en el ojo, en la cuenca ocular, o
incluso nota problemas de visión, hay que actuar de inmediato: Deben
taparse (con una venda) ambos ojos, ya que se mueven
sincronizadamente y el ojo sano obliga a moverse al otro, aunque esté
tapado. A continuación: al hospital. No debe perderse tiempo
intentando evaluar la posible gravedad... eso ya lo hará el médico.
Nariz.
Si el golpe recibido hace sangrar
la nariz: agua oxigenada empapando un algodón, se mete el algodón en
los agujeros de la nariz, se inclina la cabeza hacia atrás, y se
espera a que cese la hemorragia (esto debería saberlo todo el mundo,
creo yo).
Si se nota fractura del cartílago de la nariz (a veces hay deformación
claramente visible), no debe intentar corregirse. Aplicar frío
para evitar que se hinche en exceso (teniendo cuidado de no
presionar), y al hospital. En este caso el que sangre la nariz es
secundario, y no importa manchar el traje: hay un problema más grave
del que preocuparse. El lesionado no debe intentar respirar por la
nariz, para eso está la boca en esta situación. Si el lesionado queda
inconsciente a consecuencia del golpe, hay que asegurarse de que
respira sin dificultad, mantenerle la boca abierta y sujetarle la
lengua si es preciso. Si alguien ha hecho un curso de primeros
auxilios debería de ser capaz de manejar el tema "respiración" sin
problemas.
Dientes.
Si el golpe es fuerte y se nota
que un diente se mueve, hay que evitar tocarlo (ni con la punta de la
lengua). La situación en principio no es muy urgente, pero debe
acudirse a un dentista lo antes posible. Entretanto no hay mucho que
se pueda hacer, salvo tener cuidado de no morder con ese diente.
En caso de golpes tan "excelentes" que uno o más dientes salen rodando
por el suelo, que no cúnda el pánico. Hoy día se pueden reimplantar.
El lesionado ha de "morder" una gasa o algodón empapado en agua
oxigenada, y los dientes se han de guardar en hielo lo más deprisa
posible. Lesionado y "piezas sueltas" del mismo han de ir al hospital,
y si se actúa a tiempo es posible que se pueda recuperar la dentadura.
Labios.
Salvo que se rompan por el golpe o
contra los dientes, en cuyo caso hay que ir al hospital para poner las
suturas oportunas, la situación no presenta mayores problemas.
Contener la hemorragia (gasas con agua oxigenada), y disfrutar unos
días contemplando en el espejo unos hermosos morritos.
Mandíbula.
Si se rompe, es bastante grave.
Posiblemente sufrirán también algunas piezas dentales. Aparte de ir al
hospital, poco se puede hacer. La forma de inmovilizarla es con un
vendaje alrededor de la cabeza, con algunas vueltas en vertical (desde
debajo de la mandíbula a la parte superior de la cabeza) y otras en
horizontal (desde la barbilla hasta la nuca). Si el lesionado queda
inconsciente hay que asegurarse de que respira sin dificultad.
Si se desencaja la mandíbula, no es tan grave, pero es tremendamente
incómodo para el lesionado. Si se vuelve a colocar en su sitio por sí
misma, no es necesario hacer nada más (quizá algún tomar algún
calmante si duele mucho). En caso de que no vuelva a su posición, no
debe intentar colocarla alguien inexperto (lo que sale en las
películas de que un puñetazo en el mentón la encaja de nuevo, es muy
cinematográfico pero poco real). Si el profesor domina la técnica de
primeros auxílios, posiblemente sepa colocarla sin dificultades. En
caso contrario, ir al hospital.
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Contenido.
Aunque lo deseable es no
tener que utilizarlo nunca, sería muy inoportuno que, en el caso de
que fuese necesario, no hubiese a mano un mínimo de material de
primeros auxílios. Por otra parte, el contenido es ligeramente
diferente del que ha de contener un botiquín "normal". Por ejemplo, un
after-bite o producto similar para las picaduras de insectos es algo
bastante inutil (se supone que no habrá bichos en el Dojo), al igual
que unas pastillas contra el estreñimiento. Por otro lado ha de
contener algunas cosas que serán poco corrientes en un botiquín
casero.
La idea es que sea completo y adecuado a las situaciones más probables
en las que se deba utilizar. Como sugerencia adicional, debería de ser
portatil (un maletín o similar) en lugar de estar clavado en la pared
de recepción. Me parece más conveniente poder llevar el botiquín hasta
el accidentado, que tener que hacerlo al revés.
Contenidos imprescindibles.
En principio, esto es todo lo que se necesita.
Después de ello, y según la gravedad, a casa o al hospital.
- Antiinflamatorio/analgésico en
spray (tipo Reflex o similar) para aquellas lesiones donde no se
puede tocar.
- Pomada antiinflamatoria/analgésica
(es más efectiva que el spray, si la lesión permite que se toque).
- Agua oxigenada para limpiar y
desinfectar (y no alcohol, que es abrasivo).
- Mercromina o yodo (para
abrasiones y heridas).
- Vendas elásticas.
- Gasas, para limpiar y hacer
apósitos (nunca se debe utilizar algodón para limpiar
o tapar heridas. Suelta "pelillos" dentro de la herida).
- Alcohol, que se usará
solamente para friegas (calambres, masajes que necesiten
calor...), y no para heridas.
- Esparadrapo.
- Tijeras (queda mal cortar el
esparadrapo o las vendas a mordiscos, y es poco higiénico).
- Analgésicos (conviene tener más
de un tipo, y asegurarse de que el accidentado puede tomarlo sin
problemas ni efectos secundarios).
Contenidos recomendables.
Son cosas que no estorban, aunque todas tienen
sustituto
- Aceite de masaje (para
calambres extremadamente fuertes. Se puede sustituir por la pomada
analgésica o por alcohol).
- Vendas no elásticas (no usar
para comprimir lesiones, solo para sujetar -por ejemplo un
cabestrillo-. Se pueden sustituir por los cinturones).
- Algodón (útil para narices
sangrando, pero en general, para otras cosas es mejor usar gasas).
- Tiritas (se pueden sustituir
por una gasa sujeta con esparadrapo, aunque una tirita es más cómoda
de usar).
- Una manta pequeña (algunas
lesiones requieren que el accidentado se abrigue. Se puede sustituir
por toallas).
- Tablillas (es de esperar que
nadie se rompa un hueso, pero... Algunas armas de kobudo -en
especial los bastones cortos- son buenos para entablillar. Sin
embargo son más manejables unas tablillas hechas ex-profeso.
Si en el Dojo no hay nada que pueda sustituirlas, entonces pasarían
a ser parte de la lista de lo imprescindible).
Otros temas relacionados.
Además de los contenidos del
botiquín, se deberían tener controlados estos puntos:
- Suministro de hielo. Ya que en
el gimnasio puede ser difícil de guardar, conviene estar en buenas
relaciones con algún bar próximo, que esté abierto en las horas de
entrenamiento, y donde se tenga la suficiente confianza y te
conozcan como para entrar corriendo y pedir hielo (y que te lo den
sin perder el tiempo ni hacer preguntas).
- Siempre debería de haber algún
coche disponible (profesor, recepcionista... alguien que esté
siempre), por si acaso hay que ir al hospital. A veces no es posible
conseguir un taxi...
- Por supuesto, alguien debe de
saber el camino más directo al hospital de urgencias más cercano.
- Por si no se puede trasladar al
accidentado, hay que tener bien accesible el teléfono de un servicio
de ambulancias, o del mismo hospital.
- Creo que sobra decirlo, pero el
gimnasio debe de tener seguro médico, estar afiliado a alguna
federación, y todos los alumnos federados y cubiertos por el seguro.
- Como mínimo el profesor (y
mejor si alguna persona más) ha de tener un conocimiento mínimo de
primeros auxílios y estar familiarizado con el uso de todos los
contenidos del botiquín. Sobre este punto se trata más en la sección
de
consejos a los profesores.
 |
El contenido de esta sección se puede resumir así:
- hacer un calentamiento
adecuado,
- ejecutar las técnicas
correctamente, y
- entrenar con precaución.
Con esto ya está todo dicho. Sin
embargo no estará de más explicar un poco cada punto.
- Calentamiento.
- La mayoría de las lesiones se
producen por no haber realizado un calentamiento adecuado. La falta
de calentamiento puede ser causa directa de la lesión (desgarros,
luxaciones, esguinces, calambres... todo ello al trabajar "en
frío"), o indirecta (recibir un golpe porque con el cuerpo "en frío"
no se ha sido capaz de esquivarlo lo bastante rápido...). Realmente,
creo que este punto no necesita más aclaraciones.
- Técnica adecuada.
- Como ya digo en algún otro
lugar de estas páginas, solo hay dos formas de ejecutar una técnica:
la correcta y la mala. Con la mala, en el mejor de los casos no
aprenderás a hacer bien las cosas; en el peor, puedes acabar en el
hospital. Creo que una breve lista de ejemplos dejará este punto lo
bastante claro:
- Romperse un dedo o dislocarse
la muñeca al dar un puñetazo con la mano mal cerrada.
- Dislocarse la cadera al dar
una patada circular con mucha fuerza y muy mala posición.
- Fracturar el codo de un
compañero al hacerle una llave, sin saber en que instante se debe
dejar de presionar.
- Romperse el cuello o
desencajarse un hombro, al tirarse de mala forma y con mucho
impulso al suelo, sin haber aprendido la técnica para rodar
correctamente.
- Conseguir un esguince de
tobillo al dar una patada, al no asentar bien el pié en el suelo.
- Fracturarse una vertebra al
intentar voltear sobre la espalda a un compañero más pesado,
intentándo levantarle a base de fuerza bruta y estando uno mismo
desquilibrado.
- . . .
Podría poner más ejemplos, pero creo que la idea ya está bien clara.
Añadamos que a las molestias que supone la lesión en sí, se le
sumará una sensación de ridículo impresionante
(lo primero que pensarás después, en especial si ya tienes un cierto
nivel, es "pero... ¿seré imbecil? ¿cómo pude hacer eso..???").
- Precauciones.
- Entrenar con precaución no
significa estar siempre encogido por miedo a que te hagan daño (si
es el caso, mejor cambia de deporte, ya que estamos hablando de
deportes de combate). Preocuparse de hacer el calentamiento adecuado
o de aprender correctamente las técnicas ya es entrenar con
precaución. Se pueden añadir algunas cosas más:
- En deportes de contacto
pleno, no se debe hacer combate sin usar protecciones.
- Si usas saco, punching-ball
o accesorios similares, no es conveniente golpear con la mano
desnuda. Como mínimo es aconsejable vendarse los nudillos y las
muñecas, o usar unos guantes para saco.
- Hay que adaptar las técnicas
al cuerpo, y no al revés. Esto significa que el cuerpo mejora sus
condiciones y capacidades gradualmente, a través del
entrenamiento. Si nunca has dado una patada circular, la mejor
forma de lograr un desgarro en el muslo es intentar patear la
cabeza del contrario: lo correcto es lanzar la patada a la altura
de la cintura para golpear el cuerpo (adaptar la técnica a la
capacidad del cuerpo), y entrenar elasticidad. Con tiempo y
paciencia llegará la patada a la altura de la cabeza.
- El progreso ha de ser
gradual: una técnica lleva a la siguiente. Por ejemplo, primero
se aprende a rodar, y después se practica lanzar al
contrario al suelo. Primero se endurecen las manos y
después se practican rompimientos. Y así sucesivamente...
- También el profesor tiene
responsabilidad en esto: No soy muy partidario de poner a
practicar combate libre y sin protecciones a dos novatos.
Posiblemente se harán daño (mala técnica, aún no saben controlar
bien los golpes, etc...) Opino que es mejor juntar a uno experto
con un novato, para que el más experto pueda controlar y corregir
al otro. (Bueno, en realidad opino que a los novatos no se les
debería poner a hacer combate libre hasta que no alcancen un nivel
mínimo, pero cada profesor tiene su sistema, y no quiero entrar en
polémicas ni pretendo decirle a nadie cómo ha de llevar sus
clases. Esto son solamente sugerencias).
- Otro factor importante corre
a cargo del alumno: Antes de practicar un arte marcial por primera
vez, debería investigar un poco y elegir uno que se adapte a sus
condiciones físicas y, por qué no, a su carácter. Trabajar en algo
que te gusta, te satisface, y está a tono con tus cualidades,
también es una forma de prevenir accidentes.
- El trabajo con armas es
especialmente delicado. Suponen un elemento ajeno al cuerpo que
hay que controlar. Aquí es más importante que en ningún otro caso
aprender primero las técnicas correctas. No hay nada más ridículo
que coger por primera vez un nunchaku, intentar emular a Bruce
Lee, y partirse una rodilla. Más aún si tratamos con "cosas"
afiladas (Kama, Kusarikama, Katanas...). Más vale aprender bien
con réplicas en madera, antes de desenfundar por primera vez...
 |
Ya sé que esta página tiene
un poco de rollo, pero si eres profesor, tómate la molestia de leerla,
porque es importante. Gracias por la atención, y espero que te sea
útil.
Una situación que siempre me ha parecido delicada es la siguiente:
Tenemos a alguien (la edad no suele ser un detalle especialmente
importante) con buenas cualidades físicas, técnicamente bueno en su
arte marcial practicado, que tras unos años de trabajo duro consigue
su cinturón negro. Y, de inmediato, se coloca de profesor en un
gimnasio, le saludan y le llaman "Sensei" (o "Sifu" o lo que sea) en
el Dojo.
En principio esto no tendría por qué ser malo. Dependerá de las
cualidades de la persona en cuestión. Sin embargo, por muy buena que
sea esa persona técnicamente, por muchos trofeos que tenga en su
vitrina o, incluso, por muy buena voluntad que tenga esa persona,
dedicarse a enseñar un arte marcial requiere mucho más que tener un
cinturón negro. Hay que darse cuenta de que la carga que se toma sobre
los hombros es enorme. De entrada, te conviertes automáticamente en
responsable:
- ...del buen nombre y la buena
imagen de tu Arte Marcial.
- ...de la transmisión correcta
de las cosas que has aprendido, o, por el contrario, de hacerte
cargo de la responsabilidad que implica enseñar algo de forma
diferente (mucho cuidado con ésto: hay que estar muy seguro de lo
que se hace y tener muy buenos motivos).
- ...de que tus alumnos
aprendan, independientemente de tu nivel (no se trata de
impresionarlos, sino de que ellos aprendan).
- ...de que tus alumnos
disfruten. En principio "quien no esté a gusto, que se vaya a
otra escuela" no es jamás una opción válida.
- ...de dar ejemplo con tu
comportamiento y carácter, muy especialmente si a tus clases van
niños.
- ...de la salud de tus alumnos:
de su buen estado físico, de que se desarrollen correctamente sus
capacidades y habilidades, de que no se lesionen ni haya accidentes,
de tener en cuenta las características particulares de cada uno y no
tratarles a todos por igual, de estar al tanto de su estado. Y...
- ...de, si se produce un
accidente, saber qué hacer para remediarlo.
Tema aparte es si el arte marcial
que enseñas tiene además componentes filosóficos/espirituales, lo que
tampoco es poca cosa. Se puede ser "del montón" a nivel de habilidad,
o estar en baja forma física, y sin embargo ser un buen profesor
(aunque, evidentemente, es preferible poder dar buen ejemplo). Y se
puede ser una maravilla, invencible, y todo un atleta, y sin embargo
ser incapaz de manejar una clase y hacer que los alumnos se interesen.
Pero estas páginas tratan del tema "lesiones" y no entraré en otras
consideraciones.
Se puede resumir todo lo dicho en las siguientes dos reglas:
- El profesor es responsable de
todo lo que vaya mal, por acción o por omisión.
- En caso de que no tenga la culpa,
se aplica la regla 1.
La única excepción es que los
alumnos decidan hacer algo por su cuenta, fuera del Dojo, y se metan
en problemas. Pero incluso en ese tema, el profesor puede preocuparse
de inculcarles un poco de sentido común, mientras están a su cargo.
Y ahora, los consejos:
- Hay artes marciales donde la
posibilidad de lesiones es muy baja, por la propia naturaleza del
estilo en cuestión. En otros, y por el mismo motivo, el peligro es
más alto. Asegurate de conocer las particularidades de tu estilo y
los problemas más frecuentes que pueden aparecer, y de saber qué
hacer en cada caso.
- Algunos estilos (por lo
general, los más "tradicionales"), enseñan técnicas que no son de
combate sino "de medicina". Aunque no te las pidan para el examen de
cinturón negro, deberías hacer incapié en su estudio.
- Organiza las clases pensando
tanto en la técnica como en la salud. Si por falta de tiempo tienes
que reducir alguna faceta, que no sea la del precalentamiento.
- Un alumno que se lesiona, se
agota, o sufre físicamente más allá de un nivel razonable, es
candidato a dejar las artes marciales y no volver a pisar un
gimnasio. Asegurate de que conoces las particularidades de cada uno,
y si es necesario reserva parte del tiempo de entrenamiento para que
cada uno trabaje de forma específica o incluso descanse.
- Tampoco seas demasiado blando.
Sin "sufrir" un poco no se progresa. La capacidad para coger el
"punto" adecuado se consigue con la experiencia, de modo que
paciencia. Un buen truco para detectar que se trabaja a un nivel
adecuado, es que los alumnos salgan cansados (e incluso lo
mencionen) pero se les note satisfechos, que sientan ese cansancio
como algo "agradable".
- Respecto a las condiciones
individuales, y aunque algunos piensen que es una pérdida de tiempo,
los tests de aptitud física son una herramienta útil para el
profesor, ya que le sirven para conocer con exactitud el nivel
físico y los posibles puntos débiles de cada alumno. En otra página
describo algunos de estos
tests. Y tienen una utilidad adicional: Si a cada alumno nuevo
se le pasan estos tests el primer día, se guardan los resultados, y
5 o 6 meses después se le vuelven a pasar y se comparan, el alumno
tendrá una prueba visible de la mejora física que le ha
proporcionado la práctica del arte marcial y estará mucho más
motivado para seguir.
- Por último, pero no menos
importante, creo que cualquier profesor que quiera ser digno que le
llamen "Sensei" (o Sifu, o Soke, o lo que sea), debería de realizar
un cursillo de primeros auxílios, o conocer bien las técnicas
"médicas" de su arte marcial -si las hubiere-, o, en general,
adquirir algún típo de conocimiento sobre tratamiento de lesiones
deportivas, centrado en los posibles problemas con los que se pueda
encontrar. Leer estas páginas es mejor que nada, pero es aún mejor
seguir algún curso donde se pueda conseguir un poco de práctica.
Estoy seguro de que a nadie le costará encontrar dónde realizar
dicho curso. Por ejemplo, las secciones de la Cruz Roja de cada país
suelen hacerlos. Añado una página con las direcciones web de todas
las páginas de la
Cruz Roja que conozco, y donde se puede conseguir información al
respecto, por si a alguien le interesa.

|
Comentarios previos.
Las fácultades físicas de cada
persona dependen de dos factores: los no modificables (factores
genéticos predeterminados por la herencia biológica) y los
modificables (nivel de entrenamiento, hábitos y costumbres, estado de
salud...). Conocer bien el estádo físico de los alumnos ayuda al
profesor a organizar el entrenamiento, ayudarlos a mejorar o superar
deficiencias, y prevenir lesiones. Por otra parte, llevar un registro
visible de la evolución y mejora de las facultades físicas ayuda a los
alumnos a motivarse para soportar la dureza del entrenamiento.
Por supuesto, solo en caso de deportistas profesionales es necesaria
la realización de pruebas complicadas y costosas, para conocer sus
condiciones y mejorar el rendimiento hasta el menor detalle. En está
página se trabaja a nivel más modesto, mostrando algunos tests
sencillos y fáciles de realizar en el gimnasio, con el objetivo de
tener una información no muy en profundidad, pero específica de cada
alumno, que sirva como orientación y ayuda al profesor.
Ficha del alumno.
Es interesante, y a veces
necesario, que en el gimnasio se disponga de un fichero con
información sobre cada alumno, que tenga algo más que su nombre, fecha
de nacimiento, domicilio y si está o no al corriente en el pago de las
cuotas. Como orientación, aquí ván algunos datos que conviene tener.
No debería ser obligatorio cumplimentarlos (algunos pueden ser
considerados una intromisión en la intimidad), pero sí se le debe
explicar al alumno el motivo por el que se le piden y por qué conviene
que se preste a darlos, y que él decida.
- Datos personales generales:
Nombre. Domicilio. Teléfono. Fecha de nacimiento/Edad. Sexo. A quién
avisar en caso de accidente (nombre y teléfono). Profesión o
Estudios.
- Antecedentes y datos sanitarios
generales: Lesiones previas (antiguedad y grado de curación).
Enfermedades previas o actuales. Problemas sensoriales (deficiencias
de visión o audición). Alergia o prohibición de tomar algún
medicamento (en especial en lo relativo a analgésicos). Si existe
algún tipo de defecto motriz ya se hará evidente en el
entrenamiento, pero también conviene saberlo con antelación.
- Hábitos y actividad deportiva:
¿Fuma? (¿cuanto y desde cuando?). ¿Bebe? (¿cuanto, desde cuando y
tipo de bebidas?). ¿Horas de sueño?. ¿Hay otro tipo de hábitos que
puedan influir en el rendimiento?. Horario laboral o de estudios.
¿Practica otros deportes? (¿A qué nivel? ¿Con qué frecuencia?).
- Descripción de estado físico:
Datos objetivos: Peso. Talla. Pulso en reposo. Perímetro
torácico (en inspiración y en espiración). Perímetro abdominal.
Datos subjetivos: ¿En qué forma se considera el alumno? ¿Cómo se
siente físicamente en general?.
Condiciones para realizar los tests.
- Quien lo realiza ha de entender
correctamente cómo debe realizar el ejercicio.
- Ha de realizarse un
calentamiento previo, ligero (no cansar al evaluado antes del test).
- No hacer los tests seguidos.
Respetar un intervalo de descanso tras cada test. Se pueden hacer
repartidos en más de un día.
- Tener preparado el material
necesario, cuando es el caso.
- No hacer los tests bajo
condiciones que puedan falsear los resultados (mucho calor o frío,
con el alumno cansado, ...).
- Anotar bien los resultados, y
archivarlos con la ficha del alumno, para posteriores comprobaciones
y observación de su evolución física.
Indices fisiológicos.
Definen la constitución de la
persona, y sirven para controlar la evolución de dicha constitución y
cómo la influye el entrenamiento. Siempre son más precisos que una
apreciación "a ojo" de si la persona está gorda o delgada. Por
ejemplo, hay personas se se apuntan al gimnasio para adelgazar y luego
al pesarse ven que el peso no ha cambiado, y creen que no funciona,
cuando en realidad, se ha cambiado grasa por músculo... De ahí la
utilidad de estos índices.
Por otro lado, debo aclarar que medir una sola vez estos
índices no tiene casi ninguna utilidad, ya que no muestran mucho más
de lo que el profesor puede percibir a simple vista, la primera vez
que vé al alumno. Solo tiene sentido si se repite la medida cada
cierto tiempo (cada 4 o 6 meses, por ejemplo), para así observar
objetivamente la evolución física.
- Indice de obesidad.
- Es el más simple. IO = Peso (en
Kilogramos) / Talla (en centímetros)
En el caso de las mujeres, sumar 0,02 a IO antes de ir a la tabla.
Solo proporciona una orientación general, cosa que ya se percibe a
simple vista en muchos casos. Se interpreta:
- IO < 0,35 --- Flaco
- 0,36 < IO < 0,40 --- Delgado
- 0,41 < IO < 0,45 --- Normal
- 0,46 < IO < 0,50 --- Gordo
- 0,51 < IO --- Obeso
Tener en cuenta que la interpretación de este
índice es relativa. Una persona puede obtener valores que en la
tabla se interpretan como "Gordo", y no tener un gramo de grasa de
más, sino tener mucha masa muscular o tener los huesos "pesados".
Por otro lado y salvo excepciones, los jóvenes aún en edad de
crecimiento suelen obtener valores de "Delgado", sin serlo.
- Indice de Constitución.
- T = talla en centímetros; P =
peso en Kilogramos; IC = T - P - ( (T - 150) * 0,25)
Los valores ideales están entre 0,90 y 0,95. Si es menor de 90 es
que pesa mucho en relación a la talla. Si es mayor de 95, es que
falta peso.
- Indice de Robustez.
- Siendo: p = perímetro del torax
en inspiración (cm); a = perímetro del abdomen en espiración (cm) T
= altura en centímetros; P = peso en Kilogramos;
IR = (p - a) - (T - 100 - P). Se interpreta:
- IR < 5 --- Débil
- 5 < IR < 10 --- Regular
- 11 < IR < 15 --- Bueno
- 16 < IR < 20 --- Muy bueno
- 21 < IR --- Excelente
Tests
de capacidades físicas.
Para cada una de las áreas que se
tratarán aquí existen diversos tipos de tests, unos más
"profesionales" que otros. Los que he elegido son bastante sencillos,
en consideración a que sean fáciles de realizar en el gimnasio, con el
mínimo de material necesario, y que den una orientación general. Son
insuficientes para medir en detalle el rendimiento en el caso de
deportistas profesionales, pero para la mayoría de la gente que va al
gimnasio sin objetivos de alta competición, bastan y sobran.
Prueba de Resistencia.
Se necesita un banco de altura
variable (ver tabla) dependiendo del sexo y la edad de la persona que
realiza el test. También es variable el tiempo de duración de la
prueba dependiendo de esos factores.
| Sexo |
Edad |
Altura banco |
Duración
ejercicio |
| mujeres y
hombres |
10 a 12 años |
35 cm |
3 minutos |
| mujeres y
hombres |
12 a 18 años |
38 cm |
4 minutos |
| mujeres |
más de 18 años |
45 cm |
4 minutos |
| hombres |
más de 18 años |
50 cm |
5 minutos |
Realización: Subir y bajar del banco a un ritmo de
aproximadamente 30 veces por minuto. Se sube un pié, a continuación el
otro hasta quedar erguido sobre el banco, y se baja un pié, y a
continuación el otro.
Inmediatamente después de acabar, el evaluado se sienta. Se cuenta un
minuto desde el momento en que se acaba el ejercicio, y se toma el
pulso durante 30 segundos. El número de pulsaciones se multiplica por
2, para obtener la frecuencia por minuto.
Se aplica la siguiente fórmula:
Indice = (duración ejercicio en
segundos * 100) / (5,5 * Pulsaciones por minuto)
Y se interpreta así:
- No poder acabar el ejercicio o
mantener el ritmo: Condición física mala.
- Indice menor que 50: Condición
física mala.
- Indice entre 50 y 80: Condición
física normal.
- Indice mayor de 80: Condición
física buena o muy buena (mejor cuanto mayor sea el índice).
Pruebas de Fuerza.
Las pruebas de fuerza se realizan
individualente sobre diferentes grupos musculares. El esquema que se
sigue en todas es bastante sencillo: cuántas repeticiones de un
ejercicio determinado se es capaz de hacer durante 60 segundos. La
única condición es hacer el ejercicio correctamente, sin "trampas".
Al principio, el nivel de mejora es bastante rápido, sobre todo si el
alumno comienza en baja forma. Conforme pasan los meses de
entrenamiento y nos vamos acercando a nuestro tope físico, ya no se
alcanzan mejoras espectaculares: a partir de ese momento los tests
sirven, más bien, para comprobar que la forma se mantiene. El profesor
puede añadir todos los ejercicios que le parezcan convenientes. En
principio se proponen los siguientes (se dá por supuesto que el
profesor ya sabe cómo se realizan correctamente):
- Flexión de brazos colgado de
una barra.
- Fondos.
- Dorsales (elevación del tronco
hacia atrás, tumbado boca abajo en el suelo, con un compañero
sujetando las piernas).
- Abdominales superiores
(elevación del tronco hacia delante, tumbado boca arriba en el
suelo, con un compañero sujetando las piernas).
- Abdominales inferiores
(elevación de las piernas hasta la vertical, tumbado boca arriba en
el suelo, manos tras la nuca, con un compañero sujetando los codos).
Flexibilidad y Elasticidad.
Este tipo de tests solo interesan
si se es muy puntilloso. Por regla general el alumno ya se dá cuenta
de sus mejoras en el aspecto de elasticidad, al ejecutar técnicas y
dar patadas. Sin embargo los incluyo porque son interesantes para
aquellas personas que han alcanzado un buen nivel, si sufren algún
tipo de accidente o lesión, ya que les permiten conocer el grado de
recuperación de la misma.
- Flexión del tronco hacia
delante.
- En pié sobre un banco, con las
piernas completaente estiradas, inclinarse hacia delante intentando
tocar los piés con los dedos de las manos extendidos. Si no se
alcanzan, es mala flexibilidad. Si la punta de los dedos toca el
borde del banco, se considera punto 0. Se usa una regla para medir
cuanto más abajo del borde del banco se puede alcanzar con los dedos
de las manos extendidos. No se pueden dar rebotes para aumentar la
distancia de flexión.
- Flexión del tronco hacia atrás.
- Tumbado boca abajo y con las
piernas ligeramente separadas y sujetas por un compañero, se levanta
el máximo hacia atrás el tronco y la cabeza. La medición se hace
midiendo la distancia vertical entre la barbilla y el suelo.
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